La era de los robots, pronto saldrán de las fábricas

TOKIO, 23 de diciembre.- Tal fue el impacto que causó al nacer que no sólo se volvió uno de los personajes más famosos de Japón, sino de todo el mundo. El 31 de octubre cumplió 12 años con su popularidad intacta, sobre todo por la manera en la que baila y patea el balón de futbol.

Pero sus habilidades de bailarín y futbolista seguramente pasarían inadvertidas si habláramos de cualquier humano, sólo que se trata de Asimo, uno de los robots más avanzados del planeta.

La muestra es que en sólo diez minutos es capaz de dejar boquiabierto a todo su público durante el par de presentaciones que tiene a diario en el Museo Nacional de Ciencias Emergentes y de la Innovación (Miraikan) de esta ciudad.

Y cómo no, si este pequeño robot con aspecto de astronauta, sube y baja escaleras, baila al ritmo, gira las muñecas, los tobillos, la cadera, flexiona las rodillas, saluda agitando sus manos, patea el balón, corre hasta seis kilómetros por hora y puede reconocer, incluso, caras, sonidos y voces.

Asimo, pionero de los robots humanoides, nació tras dos décadas de estudios de investigación y persistentes ensayos de prueba y error.

Primero tuvo piernas que lograron simular la forma de caminar de un humano, y después, para mejorar su equilibrio, los científicos e ingenieros formaron su cuerpo y le agregaron la cabeza y los hombros.

Evoluciona

Tal como lo plantea la teoría de Darwin, Asimo ha estado en constante evolución. Empezó con dos metros y 175 kilos, y hoy tiene una altura de 1.20 y un peso de 52 kilogramos, lo que le permite igualar la complejidad del movimiento humano.

Puede recorrer superficies inclinadas o irregulares, dar vueltas sobre su eje suavemente, sostener algunos objetos, prender o apagar interruptores de luz, y también abrir o cerrar puertas.

Hoy sigue perfeccionándose, pues la meta es que se convierta en un valioso asistente para los humanos. Que cuide de personas con discapacidad, o que realice tareas peligrosas como las de un bombero apagando incendios.

Pero Asimo es sólo un ejemplo de lo que la industria de los robots aspira hacia el futuro. La idea es crear más y más que faciliten la vida al hombre. Y por qué no, hasta tener una Robotina, como la de los Supersónicos, en cada casa, que sirva para hacer la limpieza y que incluso pueda dar consejos a adolescentes como Lucero o cuidar a pequeños como Cometín.

“En 2035 la cantidad de robots industriales va a aumentar al doble, pero va a crecer más el robot para servicios. Ahora no hay casi robots de servicio, pero en 2035 casi la mitad serían de este tipo”, explicó el director de la Asociación Japonesa de Robots, Hiroshi Fujiwara .

Esto significa que al millón de robots industriales que hay en fábricas de todo el mundo, se sumará el desarrollo de robots que puedan emplearse en el hogar, la escuela o el trabajo, en tareas como la agricultura, la minería, la limpieza, la construcción, la seguridad, los sistemas de logística, las relaciones públicas o las cuestiones médicas, por ejemplo.

El futuro llegó

Esta aspiración ya no sólo está plasmada en un caricatura. Cada vez es más cercana a la realidad. Hoy ya hay algunos prototipos como PaPeRo, un pequeño robot de compañía para niños y ancianos, o ApriPoco, capacitado para controlar los aparatos electrodomésticos de casa.

También está Cocorobo, una aspiradora parlante y Smarbo, otra de su mismo tipo, y hasta un perro robot bautizado como Aibo, que expresa emociones y puede convertirse en un gran compañero para el hombre.

Existen ejemplares además que podrían venir a solucionar la reducción de mano obra que experimentan países como Japón, debido al envejecimiento de su población.

Está Reborg-Q, un robot policía que puede reconocer a delincuentes en su banco de datos. O HOSPI-Rimo es un simpático enfermero que administra la receta médica a su paciente.

“Cuando la población económicamente activa disminuye entonces para mantener la producción se requiere robots, y también los trabajadores se jubilarán, entonces van a faltar los veteranos y ahí pueden entrar los robots, sobre todo en los trabajos repetitivos”, explicó Fujiwara.

Temas pendientes

Sin embargo, aún hay un par de desafíos para que estos robots se puedan integrar de lleno con los humanos. El primero, es garantizar la seguridad, porque a diferencia de los robots de fábrica, los de servicio tienen un contacto directo con el hombre, que no permite ningún margen de error que implique el mínimo peligro.

El otro es acabar con la mentalidad de aquellos que piensan que los robots vendrán a robar el trabajo a los seres humanos.

“Se puede interpretar robot como el asistente humano, robot que ayuda al hombre, pero también robot que quita el trabajo y a veces eso es una traba para su desarrollo. Yo siempre digo que el robot no va sustituir completamente al hombre, sino va a ser su socio”, planteó Fujiwara.

Sólo entonces será posible tener un robot compañero de oficina, mesero, vigilante de una empresa, conserje de un hotel, y todo aquello para lo que la imaginación alcance.

Aplicaciones más allá de los hogares

La idea de que los robots convivan con el ser humano deja de sonar lejana al ver un humanoide, de acero, fibras, cables y sensores, capaz de subir escaleras, responder al movimiento humano e incluso seguir instrucciones.

Debido al avance de la robótica actual, estas máquinas han logrado imitar el funcionamiento humano y realizar acciones de inteligencia muy avanzadas.

Sin embargo, mientras en algunas aulas se genera tecnología de punta, hay lugares como DARPA, el centro de desarrollo del Pentágono, en donde los avances en robótica rebasan el promedio, como su más reciente humanoide PET-Proto o PETMAN, que en dos pies, como cualquier persona es capaz de subir y bajar escaleras, saltar y doblarse.

Se estima que este robot puede ser desarrollado para misiones militares, en las que se buscaría arriesgar menos vidas humanas.

Avances

Otros ejemplos, de la más avanzada tecnología en robots es Ecci, el humanoide con tendones y músculos, que tiene la misma capacidad de visión que la de un ser humano, pero con sólo un ojo, como cíclope, además de contar con una computadora programada para aprender de sus errores, como lo hace la mente humana en el día a día.

Ecci, que se desprende del nombre oficial Eccerobot, fue creado en la Universidad de Zurich y pensado para desarrollar capacidades humanas en la búqueda de mejores técnicas para la fabricación de prótesis.

Una de las variables que destaca el avance en la tecnología tiene también que ver con la funcionalidad que tienen o que se les ha pensado dar, pues en el área de enfoque militar de DARPA se han desarrollado algunos otros como BEAR, que ya fue usado en zonas de guerra como rescatista.

Entre algunas otros avances robóticos destacan también los mini drones o una abeja construida con microprocesadores para llevar a cabo ataques dirigidos, ambos desarrollados también por la agencia DARPA.

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