Tal vez le gusto a Márquez: Manny Pacquiao

Los Ángeles • La única explicación que encuentra el filipino Manny Pacquiao a que el mexicano Juan Manuel Márquez hable solo de él, tenga un libro en el que explica lo que pasó en las tres peleas que han sostenido (Yo sí le gané a Pacquiao), un documental que gire alrededor de la trilogía y se ignore casi por completo al resto de los rivales que ha enfrentado es muy sencilla:

“Tal vez le gusto”, dijo entre carcajadas a La Afición el filipino durante el entrenamiento de medios que sostuvo ayer en Hollywood, California.Poseedor de un récord con más de 12 victorias sobre peleadores mexicanos, Manny Pacquiao dice estar contento con la oportunidad de revivir una rivalidad así, ante un peleador complicado como es Dinamita Márquez.

En un encuentro en el que ambos están dispuestos a dar todo y tendrán como recompensa la oportunidad de calzarse un reconocimiento especial: la corona de Peleador de la Década, cinturón reconocido por la Organización Mundial de Boxeo.

“Es un buen peleador, sé que será una muy buena pelea… Es necesario tener esta cuarta pelea. Así se acabarán las dudas, tanto de él como de sus fanáticos. Voy a dar lo mejor arriba del ring y para eso estoy entrenando muy fuerte”, declaró el oriental, quien por la mañana corrió hora y media en Griffith Park y después se dedicó a una larga sesión de abdominales, mientras un nutrido grupo de fanáticos y miembros del Team Pacquiao lo siguieron sin perder detalle a pesar del frío que se sentía.

Manny —quien durante la carrera matutina aprovechó para convivir con sus fanáticos y terminó cantando una canción de cuna a una bebé de brazos que estaba entre los observadores y jugando con su perro PacMan— muestra un físico bien trabajado, velocidad de manos y piernas, además de una buena condición física a una semana de que suba al ring del MGM Grand de Las Vegas, Nevada.

Después de 36 rounds, 108 minutos de pelea pura, el pupilo de Freddie Roach confesó que aún espera que la pelea sea emocionante, un combate en el que el boxeo filipino sea el principal componente.

“Espero que esta pelea tenga mucho boxeo. Estoy más enfocado en hacer movimientos más precisos esta vez. Hemos planeado mucho nuestra estrategia, nuestros movimientos… pero si tengo la oportunidad de noquearlo, la tomaré ¿Por qué desperdiciar esa oportunidad? Lo haré lo mejor que pueda”, explicó el oriental, quien subrayó que una victoria clara lo haría olvidar su última salida a los encordados, donde fue vencido por el estadunidense Timothy Bradley por decisión dividida, con un fallo controvertido.

Uno de los temas más socorridos durante el entrenamiento público fue el aumento de la masa corporal de Márquez, quien muestra gran trabajo en hombros y pectorales. Pero más allá de las especulaciones, Pacquiao fue tajante:

“No me importa si se pone más grande. Siento que es mayor ventaja para mí si se pone más grande o tiene más peso, eso lo hace más lento”, declaró minutos antes de dar por concluido un entrenamiento público en el que solo se vendó las manos y luego bajó del ring para dar por concluido el día, dejando a los medios con ganas de ver algunos de sus movimientos.

PACQUIAO NO SE DETIENE

A diferencia de su día de prensa este miércoles, el peleador filipino entrenó sin descanso durante 3 horas y 40 minutos en el gimnasio.

Nueve rounds de sparring, costales, pera, sombra, manoplas, y mil abdominales forman parte de la rutina diaria del boxeador considerado dentro del top dos de los peleadores libra por libra.

Pacquiao entrena desde la 1 hasta la 5 de la tarde. Sin música y jugando a molestar a los miembros de su equipo, el filipino empieza su sesión diaria con una oración, hincado en una esquina neutral del ring y acompañado por los miembros más cercanos a su equipo.

Tras unos estiramientos que hace con ayuda de su preparador físico, el colombiano Alex Ariza, el multicampeón da por iniciada su actividad en el gimnasio y tras terminar la rutina se pone de inmediato los guantes.

Tres sparrings diferentes —enfocados en velocidad, fortaleza y contragolpe, respectivamente— buscaron a base de juventud presionar al experimentado filipino de 33 años de edad, y con más de 17 años de profesional, y a pesar de recibir en varias ocasiones potentes uppers a la mandíbula, Manny logró cobrar las afrentas al derribar a uno de sus compañeros y vapulear con base en la velocidad a los otros dos, no sin antes pedirles a sus compañeros que tiraran más y más rápido.

Con los guantes aún puestos y bañado en sudor, el peleador asiático vio cómo su amigo de la infancia, Buboy Fernández, se calzaba las manoplas y tras un minuto de descanso comenzaron a practicar combinaciones de más de siete golpes a distintas velocidades.

“¡Vamos, vamos, vamos!”, decía Manny mientras veía cómo Buboy perdía la respiración por el esfuerzo de seguirle el paso. Tras cuatro intensos rounds, de cuatro minutos, PacMan dejó descansar a Fernández para comenzar con el trabajo de aparatos.

Dos camisetas empapadas de sudor y tres horas después, el filipino se tendió sobre el ring para iniciar su rutina de abdominales, que hace mientras platica y ríe con su gente.

Para cerrar, Pacquiao abandona el gimnasio de Freddie Roach por una puerta alterna para comer en un pequeño restaurante de comida tailandesa abajo del gimnasio mientras ve la NBA.

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