Vino mexicano. Parece… y es caro

• En México, el vino ya no es una costumbre de ricos sofisticados y esnobs; por el contrario, su consumo ha sido adoptado por las clases medias, que lo beben y lo catan con una pasión irredimible.

Pero los vinos nacionales son caros, y los consumidores se quejan. Van al supermercado y encuentran un vino chileno o argentino, más o menos decente, a un precio que oscila entre 50 y 300 pesos. En una conocida cadena estadunidense de hipermercados que ha dedicado este mes a los productos españoles, hay una oferta de tres vinos blancos, tintos o rosados, provenientes de La Madre Patria, por 100 pesos. Sí, a 100 pesos las tres botellas.

La diferencia es notable si se piensa que los caldos nacionales se encuentran en un rango entre 80 y 700 pesos. Según las estadísticas, 80 por ciento de los vinos mexicanos cuesta menos de 300 pesos. Pero no mucho menos.

El hecho obedece a una razón puramente de sentido común: la calidad. Vale decir, si usted compra un vino de 35 pesos, tomará un vino de 35 pesos. No hay mucha magia al respecto.

En nuestro país, donde según Rafael Ibarra, columnista de Vinísfera.com, es mucho más caro hacer vino que en cualquier otro lado y donde la mayoría de las bodegas no son autosuficientes, el valor y el precio se relativizan.

No es poca cosa admitir que en aquellos países donde la producción vitivinícola es crucial para la balanza comercial de su economía, la producción de los viñedos está subsidiada, al contrario de lo que sucede en México, donde el vino es considerado todavía un objeto de lujo.

Sin embargo, la pasión que despiertan tanto el consumo como la elaboración de esta bebida, ofrecen un horizonte muy prometedor.

DE DÓNDE VIENE EL VINO MEXICANO

“Desde hace algunos años visito las zonas vinícolas de México, desde las más cercanas al Distrito Federal, como Querétaro o Guanajuato, hasta Zacatecas, Baja California y Parras. He sido testigo, así, de la impresionante evolución que ha tenido nuestro vino en los últimos 20 años. Una evolución dispareja, desigual, pero así tiene que ser cuando existe una explosión, tanto en la oferta como en la demanda”, dice Rodolfo Gerschman, editor de las revistas Catadores y Gula.

Para el experto, lo mejor que tiene el suelo mexicano en relación con la producción vitivinícola es la diversidad que permite incluso crear vinos en una región impensada como Chihuahua, “plantados en viñedos alrededor de mil 500 metros de altura, de una calidad sorprendente”, dice en su Guía Catadores.

El 30 por ciento de la producción de vino disponible en México proviene del estado de Baja California, donde unos 80 productores ofrecen más de 400 marcas diferentes. Los municipios donde se produce vino y uva son Valle de Guadalupe, Tecate, San Antonio de las Minas, Santo Tomás, Ojos Negros y San Vicente.

Según un informe elaborado por la Secretaría de Agricultura en 2010, la industria mexicana ofrece 200 diferentes tipos de vino, entre tintos, blancos, rosados y espumosos, elaborados con la más moderna tecnología y con la mano experta de enólogos profesionales.

Aun cuando la industria vitivinícola puede ser considerada todavía incipiente en nuestro territorio y teniendo en cuenta que México ocupa el lugar 65 entre los principales consumidores de vino en el mundo, hay razones para henchirse de orgullo en lo que a producción de vinos locales se refiere.

No es fácil en este contexto determinar cuáles son los mejores vinos mexicanos y los especialistas tienen cada uno su opinión muy personal al respecto.

Un referente de peso podría ser el Concurso Mundial de Bruselas 2012, celebrado en mayo pasado en Guimarães, Portugal. Se trata de una contienda que nació en 1994 en la mencionada capital belga y que en 2006 se hizo itinerante. En esta edición de 2012 se evaluaron ocho mil 397 vinos y destilados procedentes de 52 países, bajo el escrutinio de cerca de 320 catadores internacionales. Y a México no le fue nada mal.

Obtuvo una medalla de oro el Santo Tomás Tinto Misión 2009, originario de Baja California, de color rojo violeta profundo y el que, según sus productores, tiene un sabor a “frutas con notas de cuero”.

Igual distinción recibió el Casa Madero Malbec 2010, que fuera lanzado oficialmente el pasado 15 de septiembre en el Castillo de Chapultepec y que también fuera premiado en España en marzo de este año. El vino es originario de Coahuila y representa, según sus productores, el intento por hacer un Malbec en el Valle de Parras. Su color es violeta y al gusto tiene un ataque medio con notas a ciruela, chocolate, ahumado, taninos suaves y un postgusto largo.

Para Roberto Gerschman, en su ya indispensable guía, el vino La Casona 2009, Cabernet Sauvignon Merlot, se mereció el título de Tinto Revelación y constituye la entrada por la puerta grande de Chihuahua como prometedora zona vitivinícola.

Así las cosas, hay mucho para saber y más para beber de esta bebida que, consumida moderadamente, hace bien al corazón, según los médicos. Y al alma, ¿por qué no?, afirman los poetas.

PRINCIPALES VARIEDADES NACIONALES

Tintos: Barbera, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Claret, Grenache, Merlot, Misión, Nebbiolo, Petite Sirah, Ruby Cabernet, Tempranillo, Zinfandel.

Blancos: Chardonnay, Chenin Blanc, Fumé Blanc, French Colombard, Sauvignon Blanc, Semillion.

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