Prevención de cáncer de mama: cómo realizar la autoexploración

Todo este mes, por diferentes medios, hemos visto motivos rosa y mensajes encaminados a la concientización del cáncer de mama. Hoy, específicamente, se conmemora el día mundial de la lucha contra el cáncer de mama; el cáncer más frecuente entre las mujeres de todo el mundo -16% de todos los cánceres femeninos- que junto con el cáncer cervicouterino son la principal causa de muerte por cáncer en mujeres de más de 30 años, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Su incidencia va en aumento “debido a una mayor esperanza de vida, el aumento de la urbanización y la adopción de modos de vida occidentales”. Se le considera una enfermedad del mundo desarrollado, pues la mayoría de defunciones por esta causa se registran en esos países; pero porcentualmente hablando, las tasas de supervivencia de este mal varían drásticamente si se trata de un país con ingresos bajos (40%) que otros como América del Norte, Suecia y Japón (80%). Esto, como muchos males, tiene su explicación lógica por los recursos limitados en el sector salud de países en desarrollo, que provoca que su detección se dé en fases ya muy avanzadas de la enfermedad.

Es por esto que la detección temprana de cáncer de mama, gracias al conocimiento de la enfermedad y sus síntomas, así como la autoexploración son la principal ayuda que nos podemos dar a nosotras mismas para detectar el mal -si es que se presenta- y contrarrestarlo a tiempo. Por esto a continuación pongo las indicaciones para dicha autoexploración:

* Primero, acuéstese boca arriba. Es más fácil examinarse el tejido mamario si está acostada.
* Coloque la mano derecha por detrás de la cabeza. Con los dedos del medio de la mano izquierda presione suave pero con firmeza haciendo movimientos pequeños para examinar toda la mama derecha.
* Luego, estando sentada o de pie, examine la axila, ya que el tejido mamario se extiende hasta esta área.
* Presione suavemente los pezones, verificando si hay secreción. Repita el proceso en la mama izquierda.
* Utilice uno de los patrones que se muestran en el diagrama para constatar que esté cubriendo todo el tejido mamario.

Luego, párese frente a un espejo con los brazos a los lados.

* Mire las mamas directamente y en el espejo. Busque cambios en la textura, como hoyuelos, arrugas, abolladuras o piel que luzca como cáscara de naranja.
* Igualmente observe la forma y el contorno de cada mama.
* Revise para ver si el pezón está hundido.
* Haga lo mismo con los brazos elevados por encima de la cabeza.

Esto no sustituye el que las mujeres debamos acudir a revisiones médicas, pero como ven es algo que no quita más de 5 minutos hacer. Lo ideal es que se realice 5 días después de cada período de menstruación y las mujeres que ya tuvieron la menopausia, realizarlo el mismo día cada mes. Lo que se busca detectar con esta autoexploración son algunos síntomas como pueden ser:

* Tumores mamarios o tumoraciones en las axilas que son duras, tienen bordes irregulares y generalmente no duelen.
* Cambio en el tamaño, forma o textura de las mamas o el pezón. Por ejemplo, se puede presentar enrojecimiento, agujeros o fruncimiento que luce como cáscara de naranja.
* Secreción de líquido proveniente del pezón, que puede ser sanguinolento, de claro a amarillento o verdoso, y lucir como pus.

No me gustaría que mencionar los factores de riesgo conocidos de esta enfermedad hiciera pensar a alguna mujer “como yo no tengo ese estilo de vida, no debo preocuparme” porque no es así. El principal factor de riesgo que se tiene para padecer este mal es el que no podemos cambiar: ser mujer. Los hombres también pueden padecer cáncer de mama, pero resulta 100 veces más común en las mujeres. Por otro lado existen algunos factores de riesgo que sí deberíamos considerar, pues son modificables -aunque no hay garantía de que eliminarlos, evite completamente la enfermedad-:

  • Consumo de alcohol
  • Parto: tener hijos después de los 30 o no tenerlos aumenta el riesgo.
  • Hormonoterapia: uno tiene mayor riesgo de cáncer de mama si ha recibido hormonoterapia con estrógenos durante algunos años o más.
  • Obesidad: se ha asociado un mayor riesgo de cáncer de mama de acuerdo a estudios; principalmente en países desarrollados es un alto factor de riesgo.
  • Radiación: si recibió radioterapia cuando era niño o adulto joven para tratar un cáncer del área del tórax, tiene un riesgo mucho más alto de padecer cáncer de mama.

Además se ha visto que practicar algún ejercicio constantemente y el haber lactado pueden ayudar a disminuir el riesgo de cáncer de mama.

Así es que si eres mujer, establece la rutina de revisarte una vez al mes; si eres hombre revísate también de vez en cuando y ambos divulguemos esta información a las mujeres que nos rodean, detectado a tiempo, el cáncer de mama puede no ser mortal.

Nota: Para esta publicación se consultó diferentes páginas de la Organización Mundial de la Salud, de la Asociación Americana de Cáncer, entre otras instituciones de salud, que se pueden revisar más ampliamente en las ligas integradas al texto.

Foto entrada: hummanna; imágenes autoexploración: www.nlm.nih.gov

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