Día del Espíritu: una mirada a la Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico

Si hoy se da una vuelta por Twitter, seguramente hallará muchos avatares teñidos de morado. La razón es la conmemoración del Día del Espíritu, una fecha que se constituyó en Estados Unidos en 2010 como un recordatorio del combate al bullying contra la comunidad LGBTTTI. Respaldado por la Alianza-Lésbico Gay Contra la Difamación (GLAAD), este día ha sido adoptado como un estandarte para posicionarse en contra de la discriminación contra este sector de la población.

A propósito, miremos algunas cifras en México. El año pasado, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) realizó la primera -y hasta ahora, única- encuesta nacional sobre bullying homofóbico. De las 1273 personas que participaron en el ejercicio, 67% afirmó haber sido víctima de acoso u hostigamiento escolar. La discriminación fue prácticamente la misma en instituciones públicas (68%) que en privadas (63%).

Sin embargo, un dato más revelador es conocer las razones por las que los encuestados no fueron víctimas de bullying. Los motivos principales están en que “no se les ‘notaba’” (58%) y que aún no salían del clóset (31%). Es decir, en México la discriminación contra la diversidad sexual pasa por un asunto de imagen, un repudio hacia una manifestación de la identidad sexual que se salga de la casilla de lo heteronormativo. Sin duda, un reflejo fiel de una sociedad habituada a roles de género muy estereotípicos.

El bullying se manifiesta con más fuerza durante la secundaria (56%), la cual coincide con la etapa de la adolescencia donde se presentan cambios significativos (físicos y sociales) que influyen en la construcción de la identidad. En la primaria se reporta un índice también significativo (28%), en tanto que en la preparatoria baja esta manifestación de la homofobia (17%). La razón puede deberse a que la instrucción escolar puede funcionar como un elemento que fortalezca el criterio y ayude a eliminar los prejuicios.

La parte de los roles de género predefinidos se evidencia en las razones por las que los encuestados afirman haber sido víctimas de bullying. 58% indicó que habían sido acosados por su participación en actividades deportivas y culturales; por ejemplo, el férreo estereotipo de que hay deportes “para hombres” (en México, el caso del fútbol es significativo) o que ciertas actividades (artes escénicas, cocina, diseño de moda) son catalogadas como “femeninas”. Como segunda causa, se halló que el grupo de amistades era motivo de discriminación, una situación que muestra no sólo un rechazo grupal hacia el sector, sino una conducta que promueve la segregación (los heterosexu ales y los otros). Así mismo, la apariencia (41%) también es un factor de hostigamiento, otra prueba de lo encarnados que están los roles genéricos en la sociedad.

Las manifestaciones del bullying son diversas. La más habitual (92%) es el insulto y la burla (a veces, tan interiorizada que quien la perpetra no se percata de su error); seguida por el señalamiento y la exhibición (77%) -cifra que se complementa con que la forma más sencilla de evadir el acoso escolar es mediante la inhibición-. La discriminación también ocupa un lugar importante dentro de este grupo (53%), y en muchos casos, puede llegar a convertirse en violencia física (32%).

Quizá el mayor inconveniente con el bullying homofóbico es que representa un problema invisible. De acuerdo con la encuesta de Conapred, 48% de las autoridades escolares no hicieron nada al respecto por considerarlo ‘normal’; en tanto que 24% no se percató de las irregularidades. Resulta significativo que 11% señale que los mismos profesores y directivos eran perpetradores. Estos números indican cuán importante es que la sensibilización inicie desde las mismas aulas, para conseguir que el problema se detecte y se erradique. Para un fenómeno similar con el apoyo en casa, donde 85% respondió que ocultó el bullying a su familia -algo explicable por el rechazo que se puede dar en el entorno familiar a la diversidad sexual-.

El bullying homofóbico tiene consecuencias graves. La mitad de los encuestados (51%) señaló haber presentado un cuadro de depresión; 39% indicó renuencia a ir a la escuela; 29% contestó haber perdido amistades; y 25% llegó al punto de tener pensamientos suicidas. Es sobre todo el último punto el que se debe hacer hincapié. En 2011, el suicidio llegó a representar la tercera causa de muerte entre jóvenes es México. ¿Cuántos de estos se deberán al hostigamiento por tener una orientación sexual diferente de la heterosexualidad? Estoy seguro que más de los que sospechamos.

Sirva este pequeño recuento de cifras como un ejercicio para refrescar la memoria y espabilarnos en lo que hacemos en la vida diaria para combatir este problema. El Día del Espíritu no es sólo una invitación a la reflexión, es también un posicionamiento público para comprometernos con la erradicación de esta situación en las escuelas. Está en nosotros -en nuestra acción solidaria- que el morado tiña los actos cotidianos el resto de nuestras vidas.

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