Manipulación genética, la alternativa para modificar animales

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de octubre.- Ligre, liligre, tiglón, leopón, cama, cebroide, balfín y grolar son algunos nombres poco comunes para animales que también lo son, se trata de los híbridos, cruzas entre individuos que se consideran de diferentes especies, pero que su información genética es compatible.

Algunas de estas mezclas ocurren en la naturaleza, otras son propiciadas por el humano, en zoológicos, o cuando éste introduce poblaciones de animales nativos de un lugar a una geografía distinta, explica el doctor Miguel Ángel Cevallos, investigador del Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM, ubicado en Cuernavaca, Morelos.

“Se sabe desde el siglo XIX, que puede haber cruzas entre tigre y león, lo que sale depende de quién sea la hembra y quién el macho.” También se pueden hacer cruzas entre caballos y cebras, o bisonte americano y vaca, entre otras.

En México, hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI, no se usaron animales para la agricultura; sin embargo, posteriormente se utilizó un híbrido para carga y transporte de productos: la mula, resultado de la cruza entre una yegua y un burro, son fuertes y resistentes y sus pezuñas son más duras que la de un caballo.

Comúnmente, la mayoría de los híbridos son infértiles, pero en algunos casos sí pueden reproducirse, “sobre todo si el número de cromosomas es igual”.

Este año nació en Rusia la primer liligre de la que se tenga registro, Kiara, su madre es una ligresa (cruce entre un león y una tigresa) y su padre un león.

En la naturaleza, ésta cruza sería imposible, pues los tigres y los leones están separados por grandes extensiones territoriales, los leones habitan en África y los tigres, en Asia.

Con la manipulación del hombre esto cambia, “lo único que tienes que hacer es juntar un macho con una hembra, que sean jóvenes y con ganas”, señaló.

Otra forma de modificar a los animales es la manipulación genética, estos procesos ocurren dentro de los laboratorios de biología molecular y biología celular y se pueden hacer con ciertos grupos de especies.

Estas especies son en las que se pueda tomar un huevo, fecundarlo e introducirle genes y reimplantarlos a una madre adoptiva. Ahí crece el embrión modificado genéticamente. Eso se puede hacer con ovejas, vacas, gatos, ratas y monos, entre otros.

“Una de las modificaciones que se realiza con frecuencia es meter una proteína que se llama verde fluorescente, que originalmente se aisló de una medusa, y cuando el animal se ilumina con luz ultravioleta, brilla”, señala el doctor Cevallos.

Este procedimiento es aplicado para estudios médicos, por ejemplo, “se pueden marcar células cancerosas, meterlas en un organismo experimental y rastrear lo que ocurre en un animal vivo”.

Todos los grupos que trabajan biología celular o biología molecular usan técnicas de manipulación de organismos, “hay quienes estudian moscos, gusanitos, que son organismos de fácil manipulación, que sirven para estudiar los elementos básicos de la vida”.

Lo que se hace poco en México es el uso de los organismos modificados genéticamente para la agricultura o la ganadería “es un asunto más complicado que tiene que pasar por otros filtros para evaluar sus seguridad biológica y la seguridad en la salud humana”.

El investigador recordó el proyecto de vacas enanas de la UNAM “son como un pony, pero en vaca, producen la misma cantidad de leche que una vaca grande y consumen menos alimento”.

Así, la energía que se invierte en ellas es menor para producir leche, “son ranchos de la universidad los que mantienen a estas líneas ganaderas.

“Las vacas enanas se obtuvieron por cruzas selectivas donde empiezas a cruzar a los más pequeños representantes de una especie y si esto se repite durante muchas generaciones acabas con organismos cada vez más pequeños”. Si quisiéramos obtener animales cada vez más grandes tendríamos que hacer un proceso de cruzas selectivas en que los organismos que se eligen son los más grandes.

¿Equilibrios?

Contaminación de genes

De acuerdo con el doctor Miguel Ángel Cevallos, investigador del Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM, en algunos casos, la generación de híbridos pudiera representar un problema para la conservación de las especies, pues se “contaminan” sus genes y puede hacer peligrar su estatus legal de conservación.

“La mayor parte de los híbridos van a ser infértiles y ahí no pasa nada, pero en algunos casos pueden ser fértiles, sobre todo si el número de cromosomas es igual.”

De todas las poblaciones de bisonte que hay en América, sólo quedan dos o tres que son puras, las demás claramente tienen contaminación de genes vacunos.

“Esto, a su vez, complica, incluso, determinar leyes de conservación; cuando son híbridos, “ya son una cosa rara difícil de definir legalmente.”

En algunos casos, la manipulación genética sí beneficia a la conservación, pues apoya a la reproducción no sólo de animales, sino también de plantas en peligro.

Algunos animales híbridos:

Balfín: Es el resultado de dos especies diferentes de delfín: el de nariz botella y una falsa orca.

Cebroide: Es el animal obtenido del cruce de una cebra con cualquier otro equino.

Grolar: Es la mezcla de un oso polar y un oso grizzly.

Cama: Es el híbrido entre un camello y una llama.

Leopón: Cruce entre un leopardo macho y una leona.

Ligre: Producto del cruce entre un león y una tigresa.

Tiglón: Resultado de la mezcla de león hembra y tigre macho.

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