Un encuentro de dos generaciones

LEÓN, 5 de octubre.- Explicaba Carlos Trucco, ex portero del Pachuca, que “el futbol une generaciones, sin importar las edades”, idea que podría servir como introducción para relatar el enfrentamiento de dos generaciones en la dirección de dos equipos de futbol: El Pachuca, administrado por Jesús Martínez Patiño; y el León, regido por su hijo Jesús Martínez Murguía.

En uno de los 856 palcos del estadio Azteca inició la pasión por el futbol en las vidas de ambos personajes. Seguidores del Necaxa en ese entonces, padre e hijo comenzaron a incubar las ideas para formar un proyecto de éxito en el futbol mexicano, razonamientos que maduraron en sus visitas a diferentes Copas del Mundo y comenzaron a ver la luz con la adquisición del Pachuca, hace 18 años.

Ahora, dos años después de comprar su segundo equipo de futbol, el León, ambos compiten en el ámbito nacional. El próximo sábado, por primera vez en la historia del futbol mexicano, padre e hijo, cada quien desde su palco, serán rivales deportivos.

“Siempre hemos tenido muchas dificultades. El proyecto del Pachuca inició hace 18 años y el equipo luchaba por ascender. En esa época mi hijo tenía nueve años y ahorita tiene 27, pero desde joven iba conmigo a ver los partidos desde un palco en el estadio Azteca. Jesús vivió conmigo desde siempre la pasión del futbol y afortunadamente ha sido un buen hijo, acompañado por la pasión que tiene su padre. Siempre me estuvo acompañando en la cuestión de mercadotecnia, en la cuestión de comercialización. Después, surgió la oportunidad de comprar el Léon y un día le dije: ‘Nos vamos a León”, comenta el presidente del Pachuca, Jesús Martínez.

La entrevista con ambos directivos ocurre dos horas antes del juego entre León y Monterrey (el pasado 28 de septiembre, con triunfo para los Panzas Verdes por 2-0). Jesús Martínez Patiño y Jesús Martínez Murguía atraviesan la sala de trofeos del Club León para llegar a la cita con Excélsior en uno de los palcos del Nou Camp.

Padre e hijo optan por sentarse en una mesa que está delante de una foto colgada en la pared. En la imagen se ve a un hombre de traje y corbata, sereno. El presidente del Pachuca explica que el personaje de la foto es su padre.

Jesús Martínez (JM): Mi papá no era tan futbolero. Era más taurino. Le gustaban mucho los toros y poco a poco se fue metiendo con el equipo, no tanto como nosotros, pero al final le gustó el futbol. Siempre necesitaba sus consejos y su apoyo. Cuando compré el equipo, me dijo: “Hidalgo nos ha dado mucho y qué bueno que tomas esta determinación”. Siempre tuve un apoyo impresionante de mi papá y lo mínimo que puedo hacer con mi hijo es repetir esas enseñanzas. Ahora él es el directivo más joven de la historia del futbol mexicano. Hablamos cuatro o cinco días a la semana, o diario, para apoyarnos. A veces le pido consejos. Es un negocio muy duro y cada semana es el triunfo y la derrota, a veces uno se deprime, también tenemos mucha gente laborando. Como a veces digo, los equipos son el corazón del negocio.

El presidente del León aguarda su turno, a lado de su padre, para participar en la entrevista. Su mirada se centra en la figura de su progenitor, el mismo hombre que mañana, durante 90 minutos, será su rival.

Jesús Martínez Murguía (JMM): Como padre ha sido siempre un ejemplo y los valores que me ha dado me han ayudado en esta etapa. Siempre he dicho que mi padre es mi ídolo y siempre he estado orgulloso de que lo que se propone lo logra. Estoy muy contento con la oportunidad que me dio y espero no fallarle.

JM: Él quería ser jugador

JMM: Quería, pero cuando no pude, pensé que de alguna u otra manera iba a acabar adentro del futbol. Jamás me imaginé que iba a ser a los 25 años como directivo. Siempre aprendí muchas cosas con él. Veía cómo platicaba con el jugador, cómo lo regañaba, como lo motivaba y eso me llamaba mucho la atención. La etapa de directivo la veía muy lejana, de hecho pensaba que eso me iba a tocar a los 40 años o 50 años, pero de repente llegó está oportunidad.

JM: Siempre tuve la intención de que fuera directivo; bueno, primero quería que fuera jugador. Jesús tenía mucho talento, pero era muy flojo para los entrenamientos y para todo lo que conlleva. Jugó en la Segunda División del Pachuca y en el colegio siempre era seleccionado. Mi ilusión era que fuera jugador, pero el futbolista debe tener mucha disciplina en la cuestión física, en todos los aspectos. A él le gustaban los amigos y la fiesta, por eso traté que fuera una gente de bien, como mi padre. Él también fue mi ídolo y fue el que me formó, el que me enseñó a trabajar, los valores de la vida, y cuando vi que mi hijo no quería seguir en la cuestión profesional, pues traté de ponerlo en puestos.

JMM: Desde hace cuatro o cinco años, mi padre estaba interesado en una plaza tan futbolera como León. No se había podido dar la venta, pero un viernes 28 de noviembre venimos a León. Él me dijo: “No hay peor lucha que el que no la hace”. Viajamos para acá, cuatro horas en carretera, sin saber si nos iba a recibir la familia Batarse (antiguos propietarios del León). Eso me dejó un gran aprendizaje. El mensaje de mi padre siempre fue luchar hasta el último segundo y aquí se da el caso. Qué mejor que convivir con una afición que después de diez años no tenía estas emociones.

JM: Llegamos y afortunadamente la familia Batarse nos dio la oportunidad de comprar al León y de regreso en la carretera le dije a mi hijo que le tenía una sorpresa. Nunca dudé en elegir a mi hijo. Cuando terminamos de comer, a las dos de la tarde, en el primer día que compramos el León y veníamos hacia Pachuca, le dije: “Había pensado en ti para que fueras presidente”. Él no se lo esperaba y me contestó de inmediato que aceptaba.

¿Cómo convenció al hombre más rico del mundo para que invirtiera en Grupo Pachuca?

JM: Todo inició un 14 de agosto, el día de mi cumpleaños. Conocía al ingeniero (Carlos Slim), pero no tenía la fortuna de entablar negociaciones con él. Hablamos de la visión que teníamos y todo fue muy rápido. En esa plática nos pusimos de acuerdo, sin mencionar cifras. Eran más importantes otras situaciones y el 4 de septiembre estábamos firmando la sociedad. ¡Fue en tres semanas! Muy rápido, fue la confianza del ingeniero y la confianza que teníamos en él.

JMM: A mi me tocó tomar la decisión junto con mi padre, con los accionistas y la familia. Saber qué era lo mejor para nosotros, para todo el grupo, ver por el León. Veía muy positivo el transmitir al equipo en Estados Unidos y por internet. Además tuvimos el respaldo de parte de la afición. Me decían: “¡Venga, presi, estamos con ustedes! El León lo vale”. Apoyé a mi padre, él sabía que era lo mejor para el equipo y fue un parteaguas para el futbol mexicano, y qué mejor que nuestro producto pueda mejorar.

¿Se “democratizó” el futbol con esa decisión?

JM: Soy de la opinión de que entre más competencia en el futbol, mejor. Tomamos la oportunidad de usar todas las plataformas que se ofrecen en Estados Unidos, transmitir por primera vez en internet, cable y estamos abiertos a que TV Azteca o Televisa lo puedan transmitir nacionalmente. Estamos abiertos a todos porque es por el bien del futbol y pensamos en eso, no en otras cosas. También nos centramos en la cuestión patrimonial. León, al tener esas plataformas, tiene más ingresos y soy una persona que está convencida que entre más ingresos tienen nuestros equipos de futbol, podemos subir más el nivel, porque se puede invertir más en jugadores, más en fuerzas básicas, en el estadio. Nosotros vamos a mejorar el estadio.

¿Cómo aguantó el León siete jornadas sin trasnmisiones?

JMM: Siempre tuve el apoyo de mi padre. Él sabe lo que es el negocio y la situación que ocurría en León. Siempre estuvimos conscientes de que la decisión iba a ser a favor de la institución y de nuestro patrimonio.

JM: Jesús aguantó aquí, mientras yo estuve allá con el ingeniero en las negociaciones. Realmente Jesús era el que tenía el problema, porque nosotros tenemos contrato con Tv Azteca. Esas primera jornadas fueron difíciles para él, siempre diciéndole que aguantara y era una decisión valiente e histórica. Pero también era un decisión de familia, patrimonial, sin querer lastimar a nadie. Se trataba de tomar la mejor opción para el equipo, para nuestra sociedad y para bien del futbol, y creo que valió la pena el sacrificio.

Pachuca y León se enfrentan en la jornada 12. ¿Han platicado del partido?

JM: La última vez me ganó y estoy enojado con él. En realidad estamos aquí para administrar los equipos, y adentro de la cancha debe ganar el que mejor juegue. Nosotros hacemos nuestro trabajo en la semana. Claro que él le va al León y yo al Pachuca. Ojalá se empate a tres goles, pero los que deciden son los jugadores.

El León ha estado mejor en el torneo que el Pachuca ¿El alumno le va ganando al maestro?

JM: Hasta ahorita el León tiene más puntos y el torneo de la Cuna del Futbol mexicano se lo llevó. Lo están haciendo muy bien, juegan bien. Matosas y los jugadores han hecho un gran trabajo, se entregan en cada juego y tienen un campeonato muy bueno.

¿Usted le da consejos a su papá?

JMM: Es difícil darle un consejo. Trato de respaldarme lo más posible en él. Cuando digo las cosas, trato de decirlas de frente, al igual que él. Es algo que vamos a hacer, respaldarnos.

¿Tiene equipo para vencer al Pachuca?

JMM: Como dice mi padre, al final todo se acaba en la cancha. El Pachuca es un cuadro difícil en casa, ahí ellos son los favoritos, pero vamos a tratar de hacer nuestro papel.

JM: ¿Viste como me aprendió rápido a evitar la presión?

JMM: La presión la tienen ellos. Nosotros vamos hacer nuestro trabajo.

¿Y, eventualmente, el León se puede comer al Pachuca deportiva y económicamente?

JM: Cada quien debe de luchar por su negocio y nicho de mercado. Esto es competencia y aquí estamos para competir. Si los equipos son competitivos, mejor, pero tienen que ser rentables, esto también es un negocio. Ahí tienes los resultados: la Universidad del Futbol, el Salón de la Fama.

¿Ve a su hijo como competencia?

JM: Dentro del campo, claro que sí, están compitiendo los dos equipos. Afuera es un modelo que lo tenemos bien hecho y lo tenemos que replicar. Aunque él lo ha mejorado, es una retroalimentación porque estamos dentro del mismo grupo, pero al final cada quien va a pelear por sus intereses.

¿Es difícil competir con su padre?

JMM: Siempre hemos competido. Desde chavo siempre le quería ganar a mi padre en lo que sea. Él me enseñó a no perder ni en las canicas. Jugamos al golf, al tenis, y siempre le he querido ganar. Lo sabe y también me quiere ganar. Al final, el tema deportivo queda en la cancha y yo voy a ver por mi equipo, quiero ganar.

Si tuvieran que elegir a un jugador del equipo contrario?

JMM: Es complicado. Creo que a Hugo Sánchez, cuando jugaba.

JM: Él necesita un centro delantero. Pero creo que todos los jugadores del León han hecho una gran familia y se entregan. Necesito varios, no sólo a uno. Respetamos mucho. Es el éxito del proyecto. Pachuca apoyó al León en Segunda División y ahora se tienen que respetar las estructuras de cada equipo y vamos a tratar que sean lo menos posible los intercambios. Como dice Hugo Sánchez, somos primos hermanos.

¿Qué sigue para Grupo Pachuca?

JM: Tenemos mucha la ilusión de crecer en el grupo, más ahora con los socios actuales, buscar un equipo en el extranjero para llevar el modelo que empleamos en Pachuca y comprar algún equipo de fuera: en Sudamérica, Europa o Centroamérica.

¿Apostaron algo para el partido?

JM: No. Aquí es la familia Martínez, no la familia Vergara. Aquí no apostamos. Todo queda en familia.

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