“Mi gran fracaso: abarcar un mundo incomprensible”: Vila-Matas

Ciudad de México • El comienzo de Aire de Dylan (Seix-Barral, 2012), la más reciente novela de Enrique Vila-Matas, resulta tan inverosímil como organizar un congreso académico, en una universidad suiza, en torno al fracaso, y que allí participe un joven que está concentrado en la conformación de su Archivo General del Fracaso.

Pero esos elementos literarios son tan reales que se convirtieron en el pretexto del escritor catalán para su más reciente novela, convencido de que para escribir se puede usar cualquier detalle para hacer una historia que debe convertirse en un relato del mundo en general.

Presente en México para participar en el Hay Festival Xalapa, Vila-Matas habla de su más reciente libro, una obra en la que el fracaso es el protagonista.

Aire de Dylan pareciera estar más cerca de la fantasía que de la realidad…

Sí. Un 80 por ciento de los lectores del libro dan por supuesto que se trata de una invención mía, (pero) no: me invitaron a un congreso sobre el fracaso en la Suiza alemana; los mismos, después de leer el libro, me invitaron a un congreso sobre la ambigüedad, que tendrá lugar en Saint-Galle. Incluso el arranque, que puede parecer una invención, es parte de un hecho real.

No a todo el mundo le invitan a congresos sobre el fracaso y sobre ambigüedad, lo que es otra cosa. Pero muchas veces se da por supuesto que manipulo algo que ha ocurrido en mi obra, y no sé cómo explicar que todo lo que cuento es verdad, es real: es un punto de vista, adaptado a mi manera de ver el mundo.

¿Qué tanto hay de autobiografía en la novela?

Aire de Dylan, en realidad, es una autobiografía falsa de un escritor muerto. En cuanto a lo autobiográfico: casi todo lo que escriben los escritores es autobiográfico, nada surge de la nada. Una cosa es el punto de vista que cambia las cosas sobre lo que ocurre.
Trabajo con muchas máscaras: éstas son auténticas, y si me quitan la última no queda nada.

¿Qué gira alrededor de su literatura?

En el fondo hay quien cree que hablo de literatura sobre literatura, pero simplemente es un pretexto para contar historias; yo uso la literatura como pretexto para hacer un comentario sobre mi visión del mundo, que es una visión absolutamente perpleja. Una visión del mundo en esta novela como representación teatral: un mundo en el que todos hacemos un trabajo teatral, en el que queremos escapar del guión y del personaje, y no nos damos cuenta que no hay salida, que más allá del teatro no hay otro papel que representar ni otra salida. La obra es profundamente teatral, no un homenaje al teatro.

¿Siempre es bueno fracasar?

Creo que alivia mucho, deja muy tranquilo al individuo. Hay un momento en la vida de Marcel Duchamp, cuando le pregunta un amigo: “¿Cómo es que hace años no haces nada?”, y le contesta “¿Qué quieres que haga? No tengo ideas”. Me parece una respuesta muy buena, porque te puedes quedar muy tranquilo, nadie te obliga a que te muestres creativo. Es perfecto encontrar estas fórmulas para relajarse un poco en el camino de una competitividad tan lamentable, porque conduce a la gente a situaciones desesperadas. Pero no todo el mundo tiene el apoyo moral que viene de la idea de que no hace falta que triunfes; como decía Beckett, “fracasa mejor”, si es posible.

Aire de Dylan también parece una reflexión sobre el por qué de la escritura o del escritor: casi al final de la novela aparece la frase…

Es una frase arrogante y juvenil. Lo más interesante de las actividades que hay ahora en investigación y en cultura es que son indispensables, pero no hacen nada en el sentido útil. Por ejemplo, los arquitectos más interesantes son los que hacen diseños imposibles, no tanto los que hacen casas.

En mi formación cultural el fracaso era la elegancia misma. Para asombro mío, eso ha cambiado.

Al final, la literatura de Vila-Matas habla de la vida misma…

Roberto Bolaño escribió alguna vez que yo hablaba de seres que vivían y morían, y que dejaban de escribir porque morían. Es decir, hablo de la condición humana, utilizo lo demás como pretexto para reflexionar sobre lo que hacemos en este mundo, acerca de lo que veo, siempre con perplejidad, del mundo actual, que es una fuente inagotable de imágenes y de deseos de comentarlo todo. Es curioso, porque mi aspiración es querer contarlo todo, lo que es imposible; es mi gran fracaso: abarcar un mundo que es incomprensible, por otra parte.

*****

Fragmento del libro ‘Aire de Dylan’, de Enrique Vila-Matas, Seix Barral, 2012. Reproducido con autorización de la editorial.

Lee aquí el primer capítulo del libro

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